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MONTE CASTRO CON SERIOS PROBLEMAS DE FALTA DE AGUA

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Por Pablo Rey. El sol de la tarde impactaba sobre la humilde casa de la familia Gonzalez en Monte Castro. María, la madre, miraba con angustia el lavarropas vacío. "Otra vez sin agua", murmuró resignada, pasándose la mano por la frente sudorosa.

Las últimas semanas se habían convertido en una pesadilla interminable para los cinco departamentos del extenso PH. Los vecinos compartían una idea: desde que AYSA había cambiado los caños de la calle a fines de febrero, los problemas con la presión del agua no cesaban. Y nadie respondía a los reclamos: ni la empresa ni el gobierno de la ciudad.

"Fue justo después de que vinieran los operarios", relata Ramón, el jefe de familia del departamento 2. "Al día siguiente, las canillas solo largaban un hilito. Pensamos que se normalizaría, pero nunca pasó".

La situación empeoró cuando, apenas dos semanas más tarde, una banda de ladrones hurtó a pocas cuadras y se llevó todos los medidores nuevos. Un golpe bajo para los ya afectados vecinos.

En el 3, Alicia no podía contener su bronca ante esta realidad. "¿Cómo se supone que viva una familia así? Mis hijos no podían bañarse, no teníamos ni agua para tomar. Fue desesperante".

La desesperación se convirtió en indignación cuando AYSA comenzó a evadir responsabilidades. "Nos dijeron que era un problema de las instalaciones internas, pero es mentira. ¡Todos tenemos el mismo problema desde que ellos vinieron!", sostiene Jorge, del 1.

Las denuncias se multiplicaron, pero las soluciones brillaron por su ausencia. AYSA argumentó que los robos habían dañado las conexiones principales, mientras que los vecinos insistían en que las cañerías estaban obsoletas.

Mientras que las autoridades jugaban a echar culpas, los vecinos de Monte Castro seguían con la agonía de los grifos secos. Algunos recurrieron a la solidaridad de familiares con acceso al agua, mientras que otros no tuvieron más remedio que comprar una bomba de agua para poder llenar sus tanques.

"Es un desastre sanitario", advierte Luisa, del departamento 4, mientras muestra los restos de agua estancada que se acumulan en su patio. "Mis nietos se bañan con baldes fríos y no puedo ni limpiar esto por falta de agua. ¿Alguien nos va a escuchar?"

Al caer la noche, con los ahorros mermados y los ánimos por el piso, los afectados de Monte Castro sólo pueden soñar con esos días en los que abrir un grifo no implicaba un desafío titánico. Un sueño que AYSA y el gobierno de la ciudad, por ahora, no parecen dispuestos a hacer realidad.

Esta crisis deja muchos interrogantes por responder. ¿Quiénes son los verdaderos responsables y qué medidas se tomarán para que asuman las consecuencias? ¿Qué obras específicas se requieren para renovar por completo el sistema obsoleto de cañerías y conexiones? ¿Qué soluciones inmediatas, además de bombas de agua, pueden implementarse para abastecer a los vecinos mientras se realizan esas obras? ¿Existirán eventuales compensaciones económicas por los gastos en los que han incurrido los afectados? Se deberá determinar responsabilidades, exigir un plan concreto de obras y analizar posibles soluciones, tanto paliativas como permanentes.